¿Sabías que existe el trastorno del lenguaje expresivo?

Publicado el 21 febrero, 2018 por admin
trastorno del lenguaje expresivo

La comunicación humana es compleja, pues desde la infancia comienza este proceso de expresarse e interactuar con otros. De hecho, el lenguaje se adquiere desde los primeros meses de vida, cuando se pone de manifiesto por medio del llanto, los balbuceos, los gritos y los gestos. Si con el paso del tiempo, usted nota que su hijo no articula palabras ni intenta aprenderlas, podría indicar que padece de trastorno del lenguaje expresivo.

¿En que consiste el trastorno del lenguaje expresivo?

Como imaginarás, la emisión del habla es la limitación principal del trastorno del lenguaje expresivo. Cuando una persona lo padece, lo que ocurre es que su capacidad para expresarse de forma oral, se ve disminuida en lo que a vocabulario se refiere, al igual que recordar palabras y expresar oraciones elaboradas. Sin embargo, tienen una buena comprensión tanto verbal como escrita.

¿Cómo reconocer el trastorno del lenguaje expresivo?

Durante la edad escolar, en edades tempranas, es la época idónea para evaluar los signos que muestre su hijo cuando está adquiriendo su capacidad de comunicarse. En este periodo de tiempo en que está aprendiendo a expresarse, es común que se frustre cuando no le entienden, pues son propensos a equivocarse en los tiempos gramaticales, repetir palabras, hablar vagamente y vocabulario limitado.

También es usual que por el hecho de no hablar bien y que no le entiendan, el niño se avergüenza y se retraiga, pero si usted nota, que el niño no intenta siquiera articular palabras, ya es una primera señal de alerta. Detectar estos síntomas a tiempo, es una buena forma de comenzar a tratar el trastorno del lenguaje expresivo.

¿Qué causa el trastorno del lenguaje expresivo?

Aunque aún está bajo estudio, los especialistas que lo indagan han coincidido en que el trastorno del lenguaje expresivo podría tener su origen en una alteración cerebral o que se trate de herencia genética.

La fonoaudióloga chilena, Carla Rivera, ha determinado que “en la práctica clínica es frecuente ver que el hermano mayor también ha tenido dificultades con el lenguaje o que el papá tuvo que ir al fonoaudiólogo cuando era chico”. Por lo que parece indicar, que el trastorno del lenguaje expresivo, podría venir determinado en los genes.

Igualmente, la especialista indica que “hay trastornos del lenguaje que se resuelven solos, por que tienen que ver con la madurez del menor. Pero no siempre es así. Por eso es recomendable evaluarlo, para ver cuán severo es el trastorno y definir si es necesario hacer terapia. De lo contrario, un niño que necesitaba tratarse y no lo hace, va a arrastrar el problema durante mucho tiempo, lo que puede afectar su capacidad de aprendizaje o su desarrollo cognitivo, y a futuro puede hacer que le cueste aprender a escribir o leer.”

La importancia de realizar terapia del habla y lenguaje

La Asociación Americana del habla, lenguaje y audición, estima que cerca de 200 estudios han descubierto que la terapia del habla es idónea para pacientes con trastorno del lenguaje expresivo, y al menos un 70% de ellos mejora progresivamente, durante y después del tratamiento.

En el caso del trastorno del lenguaje expresivo, la terapia consiste en lograr que el paciente vocalice silabas, letras, palabras y frases. En estos casos, Rivera puntualiza que “es fundamental hacer la terapia de una forma muy lúdica, con el fin de que el niño se entretenga y así aprenda con gusto y quiera venir”.

Asimismo, la especialista recomienda a los padres que respalden el tratamiento para que el niño logre mejores y mayores avances, con algunos trucos que pueden implementar en casa: corregirlo si pronuncia mal, comunicarse con él lo mas que puedan, no atender sus solicitudes si hace señas para estimularlo a hablar, tenerle paciencia, pero en especial, animarlo durante el proceso.

La fonoaudióloga advierte que si bien el tratamiento no es rápido, con constancia y el apoyo de los padres, más pronto se verán los resultados en la comunicación del niño.    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Subir